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El “Nuevo” Mundo Bi-Polar
  • 25 de Agosto, 2020

Como es bien sabido, Centroamérica posee una gran cantidad de problemas de diversa índole: políticos, sociales, económicos, culturales, etc., y con el rápido crecimiento de la población y la industria a nivel mundial, el cambio climático (CC) se ha convertido en otro problema que la región debe afrontar. Siendo una de las regiones más vulnerables a nivel mundial, el CC se transformó en un factor transversal en muchos de los problemas. Frente a esta situación, las ciudades representan un gran reto para Centroamérica, pero al mismo tiempo, son una oportunidad de desarrollo para la región. 

Contrario a lo que se podría pensar, Centroamérica se está volviendo una región más urbana que rural. Según un estudio realizado por el Banco Mundial, Centroamérica presenta una de las mayores tasas de crecimiento de población urbana en el mundo, después de África, donde ya el 59% de la región vive en zonas urbanas, y se calcula que en la próxima generación 7/10 personas vivan en ciudades (Maria, Acero, Aguilera & García, 2018). 

Una característica muy peculiar de nuestros países es que son economías de aglomeración, en donde la mayoría de la actividad económica se concentra en la ciudad capital o en pocos núcleos urbanos; en Centroamérica las ciudades contribuyen en promedio al 78% del PIB, por lo tanto, se evidencia que las ciudades son el corazón para la región. Si bien esto trae beneficios, como una mayor productividad a causa de la concentración de personas y empresas en un solo lugar, también ha acarreado graves consecuencias, tales como la congestión del tráfico, creación de viviendas inasequibles y degradación del medio ambiente, lo que conlleva también a una disminución de la calidad de vida y la productividad de las ciudades.

Como se dijo previamente, las ciudades son una gran oportunidad de desarrollo, ya que, siendo el motor del crecimiento económico en cada país, estas pueden reducir la pobreza, aumentar el bienestar de la población, etc. No obstante, las ciudades son fuente de oportunidad siempre y cuando sean manejadas y controladas de manera eficiente, de lo contrario, estas solo incrementan y profundizan los problemas sociales (como la falta de inclusión social, la vulnerabilidad a los desastres naturales y la falta de oportunidades). 

Se estarán preguntando entonces ¿para qué nos sirve la urbanización planificada y la creación de ciudades sostenibles entonces? La respuesta es muy simple. La urbanización planificada permite que la expansión de la ciudad se haga de forma ordenada y controlada, para que sea posible proporcionar todos los servicios básicos y así procurar que las personas tengan un buen nivel de vida, y de igual forma, que el crecimiento económico pueda realizarse de manera segura y reduciendo los efectos negativos que este conlleva. 

Al mismo tiempo, la creación de ciudades sostenibles está enfocada a que las ciudades adopten medidas de adaptación, mitigación y transformación al cambio climático, para hacerlas menos vulnerables y más resilientes, optimizando sus recursos, lo que conlleva a un mayor desarrollo económico y social, y a una elevación de la calidad de vida de los habitantes y de la protección del medio ambiente.

Y para que podamos observar algunos de los tantos beneficios que esto conlleva: el informe hecho por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático del 2014 evidencia que si las ciudades adoptaran un desarrollo urbano orientado al desplazamiento en bicicleta y a pie, junto con transporte público eficiente, se puede reducir la emisión de GEI entre un 20 y 50% en el sector transporte. O, por ejemplo, si cambiamos nuestros patrones de consumo en energía, buscar una mayor eficiencia energética, las industrias y residencias adopten códigos de bajo consumo de energía, o buscar la constante innovación en productos y procesos industriales puede reducir las emisiones de GEI en el sector industrial e inmobiliario, y también la demanda energética entre un 20 y 50%. 

Todo esto no solo trae beneficios al medio ambiente, sino que estas también conllevan beneficios económicos a industrias (como la reducción de recursos y energía, lo que significa menos costos y más productividad), y beneficios para las personas, como mejoras en la salud humana, reducción de la pobreza energética, y ahorros de costos.

Entonces, si vemos que la población urbana en Centro América está creciendo rápidamente, y que la urbanización planificada y la creación de ciudades sostenibles traen una gran cantidad de beneficios económicos, sociales y medioambientales, y que además ayudan a combatir muchos de los problemas que la región enfrenta, ¿por qué no empezamos a trabajar en ello y a promocionarlo como una opción que es sumamente importante para el desarrollo de la región?

Obviamente, para alcanzar estos resultados se debe trabajar en la reducción de los déficits de servicios básicos, la construcción de sistemas de infraestructuras resilientes, la mejora de una gobernanza eficaz, la sintonización de las políticas y los incentivos, el fortalecimiento de la capacidad de adaptación de los gobiernos y comunidades locales, las sinergias con el sector privado y la adecuada financiación y desarrollo institucional. Por último, es importante resaltar que este es un esfuerzo de TODOS, tanto del gobierno, como de la sociedad civil y el sector privado, entonces ¿qué esperamos para comenzar el cambio en nuestras ciudades? 

 

Referencias Bibliográficas

 

Maria, A.; Acero, J.; Aguilera, A. & García, M. (2018). Estudio de la urbanización en Centroamérica: oportunidades para una Centroamérica urbana. Banco Mundial. Recuperado de: http://documentos.bancomundial.org/curated/es/811611517808775995/pdf/Central-America-urbanization-review-making-cities-work-for-Central-America.pdf

IPCC (2014). Resumen para responsables de políticas. En: Cambio climático 2014: Mitigación del cambio climático. Contribución del Grupo de trabajo III al Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio

Climático [Edenhofer, O., R. Pichs-Madruga, Y. Sokona, E. Farahani, S. Kadner, K. Seyboth, A. Adler, I. Baum, S. Brunner, P. Eickemeier, B. Kriemann, J. Savolainen, S. Schlomer, C. von Stechow, T. Zwickel y J.C. Minx (eds.)]. Cambridge University Press, Cambridge, Reino Unido y Nueva York, NY, Estados Unidos de America.

El autor es estudiante universitario.